Lun. Oct 18th, 2021

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Una dieta correcta, es decir variada, equilibrada y saludable, así como un consumo de probióticos de forma regular contribuyen a un buen funcionamiento de las defensas.

Consumir alimentos, con base en una dieta equilibrada, refuerza el sistema inmunológico y protege nuestro cuerpo de bacteria, virus y otros organismos patógenos.

ALIMENTOS QUE REFUERZAN EL SISTEMA INMUNE

Con respecto al mentenimiento de la integridad del sistema inmune, se ha establecido  que ciertos nutrimentos como las vitaminas A, D, C, E, B6, B9, B12 y minerales como zinc, hierro, cobre y selenio desempeñan funciones vitales en cada etapa de la respuesta inmune.

Las vitaminas y minerales ayudan a reforzar las defensas, por lo tanto la deficiencia pueden deprimir el estado inmunitario.

  • Frutas cítricas (naranjasmandarinas ,  limón, kiwi, guayaba, fresa, frambuesa)

La vitamina C presente en los vegetales y, sobre todo, en estos alimentos parece jugar un rol importante en la defensa inmune a través de múltiples mecanismos.

Mientras, el estado subóptimo de esta vitamina se asocia con una mayor susceptibilidad a las infecciones.

  • Crucíferas (brócolicoliflor o repollo)

Además de la vitamina C presente, diversos compuestos producidos al masticar y digerir estos alimentos parecen mostrar propiedades antivirales.

  • Vegetales de hoja verde (espinacas, acelgas)

Son ricos en ácido fólico, vitamina C y vitamina K. Todos estos nutrientes tienen implicaciones sobre el sistema inmune a diferentes niveles.

  • Alimentos fermentados ( yogurkéfirencurtidoschukrutkombucha, etc.)

Destacados son los efectos sobre la salud de estos alimentos a través de su actividad antioxidanteantimicrobianaantifúngicaantiinflamatoriaantidiabéticas y antiateroscleróticas.

  • Ajo y cebolla

Tanto el ajo como la cebolla parecen mejorar el funcionamiento del sistema inmune a través de sus propiedades inmunomoduladoras (la modulación de distintos tipos de células, promoción de la fagocitosis, producción de inmunoglobulinas, propiedades antialérgicas e inmunoestimulantes).

  • Legumbres, pescados, huevos y carne

Son ricos en aminoácidos, zinc, selenio, hierro, vitaminas del grupo B y hierro. En el caso de estados subóptimos, el sistema inmune se ve comprometido.

Además, diversos aminoácidos como la glutamina, arginina y cisteína presentes en distintos alimentos reales poseen propiedades inmunomoduladoras.

  • Vitamina D

Además de las funciones atribuidas sobre la salud ósea, la vitamina D juega un papel relevante sobre el sistema inmune innato y adaptativo.

Por tanto, es vital la exposición solar diaria de una forma responsable. En caso de imposibilidad y deficiencia, su suplementación está bien establecida. Por supuesto, tanto la dosis como la duración de la suplementación deben individualizarse y deben realizarse bajo recomendación de un nutriólogo.

  • Grasas

Por lo que respecta a las grasas, una dieta baja en grasas también favorece la salud del sistema inmunitario. Pero no sólo es importante la cantidad, sino también la calidad de estas grasas. Conviene incluir en la dieta pescado azul (salmón, sardina, atún), frutos secos (cacahuates, nueces, pistaches, avellanas, semillas de girasol o calabaza), aceite de oliva, girasol, soja o linaza para asegurar un aporte equilibrado de diferentes grasas esenciales para la salud.

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